Dossier

El destino me llevó un domingo por la mañana a recorrer una feria de anticuarios en San Isidro fruto de una salida habitual en bicicleta con mi mujer Rossana. Nunca supuse que nuestras bicicletas coincidirían sin plan alguno es ese lugar tan increíble. Fue entrar en la máquina del tiempo, y recorrer infinitas historias, recuerdos pasados en unas pocas horas.

Estatuillas, relojes, telas, sifones, ropa… reflejaban las vivencias de sus dueños, todas perfectamente etiquetadas con un valor que más que real diría sentimental. Cómo ponerle un precio a un recuerdo guardado en una cajita…Sinsentidos de nuestra realidad cotidiana. La mañana surcaba las últimas horas antes de sucumbir en el mediodía y ahí la vi…perpleja, olvidada, abandonada, callada por el paso de los años…era una radio marca PHILIPS modelo AL4600H. Esta radio de baquelita, ostentaba un cartelito con la leyenda $150, el gabinete de baquelita roto, sin las perillas del dial ni de volumen, y por supuesto, sin cable de alimentación.

Me impresionó desde el instante que la vi, y luego de pelearle un poco el precio a la vendedora, me la llevé por $70. En realidad mi mujer me obligó a llevarla y gracias a ella hoy les cuento esta historia. Desde ese momento, no pude sacármela de la cabeza, pensaba en hacer todo lo posible para volver a verla gritar como en sus días de juventud.

Me devolvió todo y se abrió a mi por completa, ya que sólo cambiándole el cable de alimentación y algunas pocas lámparas empezó a desperezar años callados, y me cultivó esta hermosa pasión de restaurar equipos valvulares antiguos.

Ella fue la primera, después siguieron muchas más, hoy la conservo, restaurada y reparada y cada vez que puedo la hago conversar conmigo, temas sin sentidos, pero que nos mantienen juntos a pesar del correr de los tiempos.

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